El Aumento del coste de una Dieta Saludable

DIETA SALUDABLE

Recientemente, el ODI (Overseas Development Institute) ha sacado el estudio ‘The rising cost of a healthy diet’, en el que destaca la necesidad de fomentar la compra de alimentos saludables a través de una bajada de impuestos, y una subida de los impuestos relacionados con los productos no saludables.

Los alimentos saludables son más caros | Nosolotupper
Los alimentos saludables son más caros | Nosolotupper

El crecimiento de población obesa en los países desarrollados se ha disparado, y por el momento ninguna de las medidas para combatir esta problema de salud se ha llevado a cabo. Mientras, lo que vemos fuera, en el mercado, es la facilidad que se nos da para que compremos alimentos poco saludables, en lugar de aquellos beneficiosos para la salud, gracias al elevado precio de los primeros.

Por ello, nos sumamos a la medida que propone el ODI, de cara a mejorar la salud de gran parte de la población mundial, bajar los impuestos de los productos saludables y subir los impuestos de los productos poco o no saludables.

De esta forma, cuando vayamos al mercado nos decantaremos por realizar una compra más sana, tanto para nuestro cuerpo como para nuestro bolsillo.

Por otro lado, esta medida que fomentaría el consumo de alimentos saludables, provocaría una inversión notoria en el sector de alimentos buenos para la salud, lo que aumentará la oferta y mejorará los procesos de elaboración y fabricación.

Menos impuestos, menos calorías.

Fuente de imágenes:

ODI

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El futuro de la alimentación mundial está en el consumo de insectos

¿Adónde nos conduce el consumo masivo y global  de ciertos productos alimenticios? ¿Acabarán extinguiéndose algunos alimentos o tipos de cultivo de gran consumo? ¿Conseguirá el ser humano introducir nuevas fuentes de alimentación alternativas? ¿Y en caso de hacerlo, serán esos alimentos eficientes y productivos para el organismo humano sin producir efectos secundarios y sin que aparezcan nuevas enfermedades de origen animal?

Estas son algunas incertidumbres a las que se enfrenta la FAO (la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura), que después de sus últimos estudios e investigaciones ha llegado a la conclusión de que la población mundial debería empezar a comer insectos.

En la última recomendación de la FAO sobre alimentación, se establece que los insectos son una gran fuente de alimentación muy nutritiva, rica en proteínas, grasas saludables, minerales y con mucho hierro. Es decir, un alimento altamente recomendable para el ser humano por sus características saludables y nutricionales.

Hoy en día los insectos ya son una realidad en la gastronomía tradicional de unos dos mil millones de personas en el mundo. Es decir, una tercera parte de la población mundial consume insectos. Pero también es cierto que ese porcentaje coincide con los países menos desarrollados.

Según las últimas investigaciones de la FAO, existen alrededor de 2.000 especies de insectos aptas para el consumo humano. Además, la cría de insectos es totalmente sostenible, ya que sólo hace falta emplear dos kilos de pienso para producir un kilo de carne, mientras que en los métodos de ganadería, para conseguir un kilo de carne de vacuno, es necesario emplear hasta ocho kilos de pienso.

Esto nos da una idea de las ventajas de la cría de insectos para posteriormente ser comercializados. Es un alimento saludable, más barato de producir que el resto de animales de granja. Y además su recolección y cría podrían generar en un futuro la creación de nuevos  puestos de trabajo para miles de personas en todo el mundo y gran cantidad de beneficios económicos.

Según la FAO, en los próximos años el auténtico reto será alimentar a una cada vez más creciente población mundial, en contraposición a una falta progresiva de recursos naturales de alimentación nutritiva y sostenible. Por eso, apostar por la cría de insectos puede ser fundamental.

Existen otro tipo de investigaciones que abordan la posibilidad de la producción de carne in vitro, pero claro, no dejan de ser experimentos de modificación transgénica de animales, y está claro que lo natural y lo no modificado genéticamente siempre será más beneficioso y saludable para el cuerpo humano, como por ejemplo un nutritivo y super natural grillo.

El estudio de la FAO también nos dice que desde los años 70 se ha triplicado el consumo de carne en todo el mundo. Nos hemos comido ya alrededor del 70% de los recursos agrícolas del planeta Tierra. Además, el 80 % de la población mundial consume de manera intencionada o no insectos.

Veamos algunos de los insectos más beneficiosos y recomendados por la FAO

En primer lugar tenemos estos suculentos grillos, que son un excelente sustituto de la carne y nos aportan también las mismas proteínas e incluso más hierro. En Asia los preparan fritos y se los comen de la misma forma que en Europa comemos una sabrosa y crujiente patata frita.

Grillo comestible
Fuente de la image: www.lanacion.com

Estas apetitosas larvas de polilla se caracterizan por poseer un elevado contenido en Omega 3, 6 y 9, el mismo que también encontramos en pescados como la sardina. Es decir, un alimento muy saludable para el corazón, el cerebro e incluso para combatir la depresión.

Larvas de polilla comestibles
Fuente de la imagen: www.larazon.com

Seguimos con más datos del estudio de la FAO. En la actualidad, producir carne de insecto para su posterior comercialización tendría unos costes mucho más elevados que los de cualquier tipo de carne tradicional. Esto es debido a que aun no hay implementado un mercado de consumo establecido, con lo cual la adquisición de insectos por parte de la población de los países desarrollados sería muy minoritaria y por tanto nada rentable.

Aunque ya hemos visto que según las recomendaciones de la FAO, el consumo de insectos solo aporta ventajas y que se convertirán en la alternativa sostenible de la futura alimentación mundial, de momento, para los habitantes de los países desarrollados, creo que nos será difícil cambiar el chip de alimentación establecido por la cultura gastronómica tradicional de cada zona geográfica.

Los valientes seres humanos procedentes de países desarrollados que ya han probado los insectos en lugares como Thailandia o China, dicen que su sabor es salado y su consistencia es crujiente por fuera y blanda por dentro. Si te lo dan a probar con los ojos cerrados, su sabor no es desagradable. El problemilla viene cuando abres los ojos y ves que lo que has comido provenía de un plato lleno de grillos mirándote con cara desafiante.

Grillos fritos
Fuente de la imagen: www.es.euronews.com

 

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